Tavan destaca que soluciones como PH4 permiten regular el pH del agua y mejorar la eficiencia de fitosanitarios y fertilizantes, optimizando cada aplicación en campo.

El correcto manejo del pH del agua se ha convertido en un factor cada vez más relevante para la eficiencia de las aplicaciones agrícolas. En cultivos de alta exigencia como la cereza, no regular adecuadamente el pH puede afectar el desempeño de fitosanitarios y fertilizantes, reduciendo la efectividad de los tratamientos en terreno.

José Ignacio Tagle, zonal y encargado técnico de Tavan, explica que muchas veces la calidad del agua pasa desapercibida dentro de las estrategias productivas, pese a que influye directamente en la estabilidad y acción de las mezclas aplicadas.

“Muchos productores invierten en productos de alta calidad, pero si el agua no está correctamente acondicionada, gran parte de esa eficiencia puede perderse. Regular el pH permite optimizar el rendimiento de las aplicaciones y mejorar el aprovechamiento de los insumos”, señala.

Para enfrentar este desafío, la compañía cuenta con PH4, una solución formulada para actuar como regulador de pH, adherente, surfactante y antiespumante, permitiendo optimizar las aplicaciones y favorecer un mejor desempeño de los productos utilizados en campo.

En un contexto donde la eficiencia y el uso responsable de insumos son cada vez más importantes para la agricultura, herramientas orientadas al acondicionamiento del agua toman un rol clave en la productividad de los huertos.